domingo, 5 de agosto de 2018

Capítulo XI: "Tres Días de Guerra y Ciento Ochenta de Negociaciones"

La firma del Protocolo de Rio de Janeiro en 1942

Capítulo XI

La versión de Estados Unidos

* En la última sesión de la conferencia de Rio de Janeiro, Oswaldo Arahna anuncia que Brasil había roto relaciones con las potencias del Eje

* También se anuncia que se había alcanzado un acuerdo en principio entre Perú y Ecuador

A comienzos de 1942 las negociaciones dan un giro merced a la iniciativa de Oswaldo Aranha. El Canciller brasileño propone la que será la fórmula final de arreglo del inveterado diferendo. El texto que esta vez hemos tomado del libro "Tres días de Guerra, ciento ochenta de negociaciones. Perú-Ecuador 1941-1942", de Ernesto Yepes y editado por la Universidad Agraria y la Universidad del Pacífico, describe el escenario de la que será la última etapa de las negociaciones que sellaron la línea fronteriza entre los dos países, la de la Conferencia de Río de Janeiro.

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Gracias a la acción de Brasil -vimos anteriormente- el engranaje de las negociaciones tomó el impulso final que culminó con el Protocolo de Río de Janeiro. Pero antes que ellas pudieran abordar el problema de fondo, esto es, la delimitación de la frontera, debieron resolver dos puntos medulares: 1) definir si las negociaciones de Río serán sólo entre las dos partes en conflicto y los países mediadores o involucrarían también al conjunto de países americanos. 2) si estaban encaminadas a establecer la línea fronteriza definitiva o si eran sólo parte de una negociación por etapas.

Con respecto al primer punto, Ecuador desplegará sus mayores esfuerzos a fin de que el problema fronterizo figure como un punto oficial en la agenda de la conferencia al tiempo que se mostraba renuente a asistir a ella en tanto una parte de su territorio estuviese ocupada por tropas peruanas. El Perú en cambio no deseaba que el problema de límites fuera tratado en la reunión. 

Era más bien partidario, hasta donde fuera posible, de la negociación directa entre las partes con la participación de países amigos. Finalmente se impuso el criterio de que las negociaciones se efectúen al "margen" de la conferencia, no como parte de la mecánica regular de ella.

En base a este arreglo Ecuador consintió en enviar una delegación a Río autorizando la participación en esas reuniones extraoficiales de sus representantes. Sin embargo lo que Ecuador buscaba en ellas era lograr un acuerdo con respecto al día y lugar de una reunión futura que abordara el asunto. 

El Perú en cambio, luego de estar inicialmente renuente a que el problema limítrofe se vincule con la conferencia, estaba empeñado en una negociación que lo aborde de forma definitiva.
Los mediadores también se mostraban partidarios de que el problema de limítes se resolviera de una vez por todas. Su solución se había frustrado ya demasiado tiempo y demasiadas veces. En este punto Oswaldo Aranha y Sumner Welles estaban de acuerdo. 

Incluso cuando Tobar Donoso, durante la primera semana de negociaciones en Río, insistía en la necesidad de un protocolo preliminar que contemple la retirada de tropas peruanas, encontraba a un Aranha convencido de que el conflicto debía resolverse ya, de inmediato, con o sin la retirada de ellas.
Será recién hacia el 20 de enero que la delegación de Quito recibe autorización de su gobierno para negociar un acuerdo definitivo con el Perú "sobre la base de la línea presentada por Aranha, pero procurando mejorarla en cuanto fuera posible".

Finalmente, durante la última semana de la reunión de Río los esfuerzos se encaminan al problema de fondo: la delimitación de la frontera. Solf y Muro y Tobar Donoso coinciden prácticamente en sus respectivos testimonios en la secuencia de propuestas que fueron discutidas. Una primera, de Itamaraty, que fue rechazada; luego las presentadas por cada una de las dos partes en conflicto y finalmente la propuesta que los mediadores sometieron a consideración de las dos delegaciones y que fue la que finalmente selló la frontera entre los dos países.


La Conferencia de Río.

Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores

En 1936 se firmó en Buenos Aires la Convención para el Mantenimiento, Preservación y Reestablecimiento de la Paz encaminada a establecer consultas mutuas en el caso de una amenaza a la paz y a que, en la eventualidad de una guerra entre estados americanos, se recurriera a la consulta inmediata a fin de encontrar métodos de solución pacífica.

Parece ser que en dicha reunión no quedó muy claro a qué instancia había que recurrir para solicitar tal consulta. En la 8va. Conferencia Interamericana llevada a cabo en Lima en 1938 se estableció entonces que la instancia respectiva sería la Reunión de Consulta de los ministros de Relaciones Exteriores.

La primera reunión de este nuevo órgano tuvo lugar en Panamá en 1939 propiciada por el comienzo de la segunda guerra mundial. La siguiente, se efectuó en La Habana en 1940 luego de la caída de Francia.

La tercera -que es la que aquí nos interesa- fue convocada para el 15 de enero de 1942 luego del ataque japonés a Pearl Harbor teniendo como preocupación fundamental la definición del continente frente a la expansión de las potencias del Eje.

A pesar de todos los esfuerzos del ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, en la agenda formal de la reunión no figuró la disputa limítrofe peruano-ecuatoriana. De allí que durante todo el período de la Conferencia (del 15 al 29 de enero) los representantes de Argentina, Brasil, Estados Unidos y Chile -que recién se había incorporado al grupo (ver numeral 249)- negociaron informalmente -y por separado- con Solf y Muro y Tobar Donoso. Es decir, las delegaciones del Perú y Ecuador en ningún momento se reunieron para negociar.

Como señalamos antes, Washington había ido dejando la conducción de esta negociación a cargo de Aranha, quien durante estos cruciales días tomó -como veremos- un rol decisivo. Summer Welles, como era de prever -y lo registran sus papeles- se dedicó más a los problemas engendrados por la amenaza alemana y japonesa.

Estados Unidos, recordemos, buscaba que los gobiernos de América Latina rompieran con el Eje. La renuencia de Argentina y Chile de seguir esta posición preocupaba sobremanera al Subsecretario de Estado, quien por esa y otras razones actuaba muy en consonancia con el otro gran timonel de las relaciones interamericanas de ese momento, Oswaldo Aranha.


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El 7 de enero de 1942, el ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador llegaba a Washington en ruta hacia la Conferencia. La razón de su extendido periplo era la entrevista con el Subsecretario de Estado en la ciudad de Potomac para luego viajar con él rumbo a Río.

Solf y Muro, de otro lado, se dirigió a Buenos Aires y de allí, en barco, se encaminó a Río de Janeiro.
Desafortunadamente no hemos podido ubicar ninguna fuente peruana o norteamericana que dé cuenta de lo ocurrido en Río.

En los archivos de los Estados Unidos sólo hemos encontrado los despachos no clasificados de Summer Welles al Secretario de Estado dándole cuenta de lo que ocurría en la Conferencia.

Sus referencias a las negociaciones peruano-ecuatorianas son, en lo fundamental, breves y generalmente indirectas pero naturalmente valiosas. Ello nos ha animado a publicar sobre todo aquellos documentos que hacen referencia a la negociación limítrofe.

También transcribimos partes del informe que el ministro de Relaciones Exteriores del Perú Solf y Muro publica en sus memorias de 1941-1942.

En realidad, la fuente clásica, podríamos decir la única a la que apelan todos los interesados en el tema, sigue siendo el libro de Julio Tobar Donoso "La invasión peruana y el Protocolo de Río". La posición y actuación del jefe de la diplomacia ecuatoriana hemos tenido oportunidad de verla desplegarse a lo largo de estas páginas. Ello nos exime de mayores comentarios.

Su narración de lo acontecido durante esos días en que como presidente de la delegación de su país le cupo desempeñar un papel protagónico, es de gran valor testimonial. Se ha convertido en fuente de consulta para los especialistas e interesados de todas las latitudes.

Pedimos por eso disculpas a los lectores que conocen ese texto por no haber resistido la tentación de transcribir algunas de sus páginas, pensando sobre todo en el público no familiarizado con la complejidad de este proceso.

Sobre la base de ello hemos preparado una cronología de los hechos transcribiendo luego textualmente su evaluación posterior de lo que -desde su punto de vista- ha significado para Ecuador el Protocolo que él firmara en Río.

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Finalmente, antes de transcribir los papeles de Welles, Solf y Muro y Tobar Donoso presentamos a continuación la nómina de las delegaciones del Perú y Ecuador presentes en Río, pues en algún momento se hará referencia a alguno de sus miembros en las páginas que siguen.

Delegación del Perú a la Conferencia de Río

710 consultation 3/296.

(G. Butler, de la Embajada de Estados Unidos en Lima, envía a Washington la nómina de la delegación peruana el 8 de enero en su despacho Nº 2554. EY).

- Alfredo Solf y Muro, ministro de Relaciones Exteriores
- David Dasso, ministro de Hacienda
- Senador Ernesto Diez Canseco
- Senador Andrés Dasso
- Diputado Carlos Sayán Alvarez
- Diputado Roberto Mac Lean Estenós
- Manuel B. Llosa, secretario de la Cámara de Diputados
- Pedro Beltrán
- Julio East
- Coronel Armando Revoredo Iglesias
- Coronel Ricardo Alayza Tapia
- Capitán de navío Manuel R. Nieto
- Javier Delgado Yrigoyen, secretario general
- Alfredo Solf García Calderón, secretario
- Manuel F. Maúrtua, secretario


(Original en castellano)

Delegación del Ecuador

La Delegación fue compuesta por los siguientes asesores:
- Julio Tobar Donoso, ministro de Relaciones Exteriores, Presidente de la Comisión.
- Señor doctor don Humberto Albornoz, Presidente de la Junta Consultiva, ex ministro de Estado y ex presidente de la Junta de Gobierno en 1925;
- Señor doctor don Alejandro Ponce Borja, ex ministro de Relaciones Exteriores y Consultor Jurídico;
- Señor doctor don Eduardo Salazar Gómez, ministro en la América Central, en calidad de asesor económico;
- Señor doctor don Enrique Arroyo Delgado, ministro en el Brasil;
- Señor doctor don Luis Bossano, ex ministro de Relaciones Exteriores;
- Señor doctor don Gonzalo Escudero, ministro en Misión especial en Chile;
- Señor don Juan X. Marcos, asesor económico por el Litoral;
- Señor doctor Carlos Tobar Zaldumbide, secretario de la delegación en el Brasil, secretario de la delegación.
(Tobar Donoso, op. cit. p. 354)

Las notas de Summer Welles a propósito de la Conferencia de Río de Janeiro

710. Consultation 3/304. Telegrama Nº 2

Río de Janeiro, 13 de enero de 1942, 3 pm.

Secretario de Estado, Washington

Confidencial para el Secretario de Estado. Inmediatamente después de mi llegada, tuve entrevistas muy satisfactorias con el presidente Vargas y con Aranha. El presidente me dijo que en la conferencia, Brasil repaldaría la estrategia de Estados Unidos de lograr una declaración conjunta de todas las repúblicas americanas a fin de romper relaciones con las potencias del Eje.

Además, expresó estar totalmente de acuerdo en que, si bien es muy conveniente que esta declaración sea unánime, si Argentina continúa oponiéndose a la adopción de esta declaración, las otras 20 repúblicas deberán adoptarla sin ella.

También me describió en detalle -como lo hizo Aranha- los esfuerzos del canciller argentino por crear un bloque compuesto por Perú, Chile, Paraguay y Uruguay que apoye la posición argentina que se opone a la declaración conjunta de ruptura de relaciones.

Este intento por parte del doctor Ruiz Guiñazú ha fracasado completamente y su "diplomatic illness" de ayer es el resultado de este fracaso. Sin embargo, se me informó esta mañana que el doctor Ruiz Guiñazú está viajando hoy a Río por avión.

Tanto el presidente Vargas como Aranha creen que ahora Argentina se unirá a la declaración conjunta propuesta, especialmente si puede encontrarse alguna forma de salvar la cara del canciller argentino, que alivie la difícil situación en que se encuentra. 

Aranha cree que se puede lograr permitiendo que el doctor Ruiz Guiñazú obtenga el crédito de solucionar la disputa limítrofe peruano-ecuatoriana, si ello se consigue durante la conferencia.

Dije que estaba totalmente dipuesto a apoyar a Aranha en este objetivo.

Welles

710 consultation (3)/314. Telegrama Nº 8

Río de Janeiro, 14 de enero de 1942, 6 pm.

Secretario de Estado, Washington

Confidencial. Ayer tuve entrevistas con los ministros de Relaciones Exteriores del Perú, Paraguay y Bolivia, entre otros. Las tres delegaciones apoyarán una declaración para la ruptura de relaciones con el Eje, aunque, obviamente, el ministro peruano de Relaciones Exteriores carece de entusiasmo.

Los ministros de Relaciones Exteriores de Chile, Uruguay y Argentina llegaron esta mañana. Aranha es aún de la opinión de que Argentina puede ser puesta en vereda pero, por las declaraciones públicas efectuadas por el doctor Ruiz Guiñazú y por sus desmedidas manifestaciones ante los ministros de Relaciones Exteriores del Perú y Paraguay -de las que ellos me informaron ayer- soy, decididamente, menos optimista a este respecto que Aranha.

Aranha está haciendo todo lo posible para forzar un arreglo inmediato para la solución de la disputa limítrofe peruano-ecuatoriana. Ayer, en una conferencia en la que él y yo nos reunimos con el ministro peruano de Relaciones Exteriores, este último señaló que su gobierno está ahora dispuesto a aceptar un acuerdo mucho más equitativo y generoso del que -hasta ahora- hubiera dado muestras de querer aceptar.

La delegación ecuatoriana me ha informado que no asistirá a las sesiones de la conferencia a menos que se encuentre un acuerdo -por lo menos en principio- antes de la sesión de apertura mañana (Sin cursivas en el original).
Welles

722.2315/2808. Telegrama Nº 59

Quito, 25 de enero de 1942, 5 pm.

Secretario de Estado, Washington

El siguiente telegrama ha sido enviado a la embajada en Río de Janeiro:

Quito, 25 de enero, 4 pm.

Para el Subsecretario de Estado.

Rush. Después de conversar con mi colega brasileño creemos que Ecuador a final de cuentas estaría dispuesto a aceptar la línea de Aranha y pensamos que dio instrucciones en ese entido a su delegación en Río de Janeiro.

La mayor parte del Consejo Consultivo de la cancillería ecuatoriana dudó desde el principio que el Perú llegase a un acuerdo ahora. Creía más bien que el Perú estaba ansioso por sondear al Ecuador a través de los mediadores con el fin de conocer los mejores términos que podría obtener.

Y que no importa cuánto pudiera ceder Ecuador, el Perú querría aún más.

En estas circunstancias el mejor curso parecería ser buscar la retirada de las tropas invasoras y algún arreglo operativo que mantuviera la mediación.

El presidente indicó que la línea de Aranha incluía el río Congaza, pero carecemos de información sobre esto.

Absolutamente confidencial. Nuestro temor personal es que si durante la Conferencia de Río de Janeiro no se concertara ningún arreglo, definitivo o transitorio, existe el peligro de que caiga el gobierno antes de que Ecuador pueda tomar una decisión sobre la ruptura de relaciones (con el Eje, EY) (sin cursivas en el original).

(Este párrafo lo hemos puesto en cursivas porque constituye un comentario especial del ministro Long que considera es de carácter muy confidencial. (EY)

Mello Franco apreciaría si se comunica a Aranha lo sustancial de este mensaje.

Repetido al Departamento.

Long

722,2315/2819. Telegrama Nº 62

Río de Janeiro, 27 de enero de 1942, 2 pm.

Secretario de Estado, Washington

Los esfuerzos de los mediadores por lograr un acuerdo entre el Perú y Ecuador a fin de solucionar de manera permanente la disputa limítrofe han avanzado esta mañana, debido a que el canciller peruano ha recibido instrucciones que le hacen posible aceptar una frontera permanente, que en general sigue la línea de status quo de 1936 en el sector occidental de la frontera. 

Sin embargo, en el sector oriental, el Ecuador está forzado a sacrificar su tanto tiempo deseada salida al Marañón. 

Como compensación por este sacrificio de parte del Ecuador, el Perú está dispuesto a ceder una considerable sección de territorio a lo largo del río Putumayo, incluyendo territorio que no ha estado en disputa (sin cursiva en el original, EY). 

En la parte oriental de la frontera, la línea otorga a Ecuador -además de la concesión antes mencionada- una línea más satisfactoria que aquella planteada anteriormente por el Perú.

En vista de que los mediadores tienen la impresión de que de no lograrse un acuerdo final y definitivo antes del cierre de la conferencia el Perú indudablemente evitaría entrar en cualquier acuerdo, se decidió postergar la clausura de la conferencia de esta noche hasta mañana en la noche.

Con excepción de este asunto de relevante importancia el trabajo de la conferencia se ha concluido ahora.

Welles

710. consultation 3-514.Telegrama Nº 72

Río de Janeiro, 28 de enero de 1942, 8 pm.

Secretario de Estado, Washington

A las 8 en punto de esta noche terminó la última sesión de la conferencia. En el discurso de clausura Aranha anunció que esta tarde a las 6 pm. el Brasil había roto relaciones con las potencias del Eje, dando cumplimiento a las obligaciones que ha contraído mediante la resolución adoptada por esta conferencia, para la ruptura de relaciones (con el Eje, EY) y de acuerdo con la política tradicional del Brasil.

Al mismo tiempo, Aranha anunció que se había alcanzado un acuerdo entre el Perú y Ecuador. Si bien se ha llegado a un acuerdo en principio, el protocolo aún no ha sido firmado.

Los representantes de las cuatro potencias mediadoras junto con los representantes del Perú y Ecuador, trabajaremos durante la noche con la esperanza de que durante las horas de la noche pueda firmarse un protocolo (sin cursivas en el original).

Mañana tendré una audiencia de despedida con el presidente Vargas.

Los miembros de la delegación y yo partiremos en avión el viernes temprano por la mañana, rumbo a los Estados Unidos.

Welles

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