jueves, 1 de agosto de 2019

El frente oriental en 1941: La Epopeya de Yaupi y Santiago

Primero fueron los conquistadores españoles, luego los jesuitas y después los hermanos salesianos, durante la firma del Tratado de Mapasingue en 1860, ambas partes, Perú y Ecuador, reconocen a estas tierras como una "jurisdicción religiosa", las cuales fueron exploradas desde misiones que salían de Quito o Cuenca, posteriormente estas mismas tierras pasaron a ser reconocidas como ricas en oro, petróleo y minerales, lo que dio paso a enfrentamientos militares para obtener la mayor cantidad de tierra para su explotación, al menos en el caso peruano fue así.

El Oriente era considerado una región lejana e inexplorada por la mayoría de ecuatorianos, pero esto no quería decir que no existiera civilización en estas zonas, las misiones religiosas y las guarniciones militares eran la única ley en estas tierras alejadas de todo, en 1941 la guerra llegaría a esta región del país.

Antecedentes inmediatos

En mayo de 1941, el Tnte. Crnl. Ángel Duarte Guarnizo, comandante del Batallón N°. 13 “Ecuador”, acantonado en Méndez, se encontraba muy preocupado, ya que el referido Batallón estaba fraccionado en varios y reducidos destacamentos, lo que dificultaba la defensa territorial.

Pese a que ciertas fuentes militares dudaban de la posibilidad de un ataque, para el comandante Duarte era cada vez más evidente la hostilidad de las tropas peruanas hacia las guarniciones de Yaupi y Santiago, por lo cual envió un parte solicitando refuerzos al jefe del destacamento de Yaupi, subteniente Alberto Vinueza; al no obtener respuesta a su pedido, envió en auxilio a seis de sus propios soldados.

Las condiciones en el Oriente eran calamitosas. La ausencia de vías de comunicación empeoraba la situación, y el personal militar estaba prácticamente aislado en la selva, complicándose aún más la situación. Adicionalmente tenían que luchar contra un enemigo que era el shuar, elemento cotizable que ante las generosas dádivas de los peruanos se constituía en guías de las tropas sureñas y en peligrosos espías para reconocer las posiciones y luego informar al enemigo.

Los actos beligerantes de la guarnición peruana de Cahuide se manifestaron en la siguiente forma:

El 15 de julio el subteniente Vinueza capturó en la ribera izquierda del Yaupi, frente a su guarnición, dos soldados peruanos armados y equipados con aparatos propios de una actividad de espionaje.

El 25 de julio, una patrulla ecuatoriana de dos hombres, mientras realizaba un recorrido de vigilancia por la orilla izquierda del Santiago, tropezó contra otra peruana, la que intentó desarmarla, siendo inmediatamente rechazada.

El 30 de julio, 150 peruanos se posesionaron de una colina a la orilla izquierda del Yaupi, frente a la guarnición ecuatoriana de este nombre. Inmediatamente el subteniente Vinueza envió al jefe de los ocupantes una nota de protesta que fue contestada diciendo que es territorio peruano y que estaban haciendo mejoras.

El 31 de julio, el enemigo, en un número de 120, con 4 oficiales y toda clase de armas livianas y pesadas atravesó desafiante el Yaupi.

Una celebración eucarística en Macas, durante la década de los años 30s, del acto hicieron parte los curas salesianos, las comunidades shuar, y en la parte izquierda, se aprecia a miembros del Ejército ecuatoriano, se aprecia también la izada del pabellón nacional

Asalto peruano a la guarnición de Yaupi

Dicha guarnición se hallaba emplazada en la orilla derecha del río del mismo nombre, cerca de su confluencia con el Santiago. Cuyo personal era el siguiente: Subteniente Alberto Vinueza Masón, jefe del destacamento, sargento 2° Miguel Márquez, cabos segundos, Francisco Ballesteros, Segundo Carlos Fernández y Segundo Joaquín Tipantuña; y, soldados, Blas Preciado, Ricardo Murillo, Alcibiades García, Carlos A. Malo, Juan de la Rosa Camacho, Melquiades Cox, Efraín Caicedo, Felipe Rivadeneira, Segundo B. Cisneros, Ranulfo Góngora, Luis y Alberto Orellana y Alejandro Reyes.

El día viernes primero de agosto de 1941, a las 5h45, este puesto fue atacado de manera artera por la guarnición peruana de Cahuide. La tropa ecuatoriana resistió el ataque hasta las 7h30, pero sucumbió ante la superioridad numérica del enemigo.

El soldado Alberto Orellana se batió heroicamente hasta caer acribillado a balazos y a bayoneta. El soldado Tipantuña recibió una ráfaga de ametralladora en el abdomen.

Los soldados Reyes y Cisneros son tomados prisioneros a eso de las 7h30, y finalmente el sargento Márquez y los soldados Malo y Cox; quienes son conducidos conjuntamente con el subteniente Vinueza al campamento peruano, donde permanecieron incomunicados hasta rendir declaraciones.

Ballesteros se dirigió con un parte a Méndez, mientras que otros combatientes lograron evadirse oportunamente al destacamento de Santiago.

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Asalto peruano a la guarnición de Santiago

La casa que prestó los servicios como Destacamento Militar de Santiago en la provincia de Morona Santiago

Este puesto militar se localizaba sobre la orilla derecha del río Santiago, a escasa distancia del anterior, cuyo personal era el siguiente: Subteniente de caballería Hugo Ortiz Garcés, jefe del destacamento; cabo 1° julio Jaramillo, cabo 2° Segundo Herrera S.; y, soldados N. Lasso (ex portero de la Universidad Central), Julio Pérez, Jacinto Cañola, Gustavo Molina y José Santos Quiñonez.

El día del asalto, tres soldados evacuados de Yaupi reforzaban el destacamento: Blas Preciado, Alcibiades García y Ranulfo Góngora. Mientras que Juan de la Rosa partió temprano llevando consigo un oficio al destacamento de “La Unión”.

El primero de agosto, al amanecer, Ortiz escucha disparos de fusilería y metralla, supone que sería el tiroteo producido por soldados peruanos que se tomaban la guarnición de Yaupi, hecho que fue confirmado posteriormente.

Consciente de la dura realidad que le tocaba afrontar, envió un parte a sus superiores, expresando lo siguiente: “Pido que este Destacamento sea reforzado cuanto antes, ya que está expuesto a correr la misma suerte que la del Destacamento de Yaupi".

Sin embargo, su Comandante (Ortiz) y todo el personal del Destacamento de Santiago, resistirán hasta el último instante, "sean cuales fueren las circunstancias, cualquier acción del enemigo, así fuera con la vida”.

¡Y, llegó el fatídico día sábado 2 de agosto de 1941, día de gloria para este puñado de guerreros!

La misma guarnición de Cahuide, reforzada con las guarniciones Castro y Sucre, ataca alevosamente al puesto de Santiago las primeras horas del día. Apenas iniciaron los ataques, Ortiz logró escribir rápidamente y enviar un parte con un mensajero “jíbaro”, de su confianza, a su Comandante del Batallón N°.13 "Ecuador", Tnte. Crnl. Ángel Duarte.

Luego de una tenaz resistencia que causó muchas bajas enemigas, acribillado por el fuego de los morteros, sucumbieron heroicamente el subteniente Ortiz y algunos de sus soldados. Al joven oficial le restaba solo tres días para cumplir 21 años.

Su cadáver fue recogido por orden del jefe del Batallón peruano, luego de rendir homenaje al heroísmo, lo hizo conducir a Yaupi, en donde, a falta de ataúd, fue amortajado en una pequeña canoa, envuelto en la bandera de su destacamento, mientras su compañero prisionero, subteniente Vinueza, le rendía un postrer homenaje, para luego sepultarlo, a veinte metros de la orilla izquierda del Yaupi, y a doscientos metros de su desembocadura en el Santiago.

Esto último aconteció el día domingo 3 de agosto de 1941, a las 11 de la mañana.

¡HONOR Y GLORIA AL TENIENTE HUGO OSWALDO ORTIZ GARCES, EJEMPLO DE LUCHA!

Lea más: El ataque a la guarnición de Santiago y el testimonio de un sobreviviente

Personal de Mangosiza intenta reforzar el destacamento de Yaupi

Miembros de la comunidad shuar junto al padre jesuita Antonio Gardini en Morona Santiago a finales de 1940.

Basándonos en la obra del Tcrn. (sp) Édison Macías Núñez “El Ejército ecuatoriano en la Campaña Internacional de 1941 y en la Post guerra”, ofrecemos a continuación un resumen.

A Macas había llegado tardíamente, por defectos en las comunicaciones, la disposición para que el personal de Mangosiza marche a reforzar el destacamento de Yaupi, que había sido ya asaltado y controlado por tropas invasoras.

El grupo de refuerzo estuvo comandado por el cabo Salvador León e integrado por los soldados Vicente Dávila, José Ramírez, Pedro Córdova, José Monge, Calixto Velín (carabinero), Rogerio Rivadeneira (colono) y el shuar Pedro Tungui (guía incorporado posteriormente).

El 10 de agosto, luego de dos días de marcha, llegaron a Cangas, en donde se unió Pedro Tungui, mismo que les alertó haber escuchado disparos de armas de fuego los días 1 y 2 de agosto, sin precisar si serían por enfrentamientos entre grupos rivales shuaras o entre peruanos y ecuatorianos.

Durante el trayecto dispuso el comandante de patrulla, cabo León, que no se disparara a ningún animal salvaje, excepto a soldados peruanos.

La columna de marcha la encabezaba el cabo León y el carabinero Velín y la cerraba en la retaguardia, el soldado Monge y el señor Rivadeneira.

El 11 de agosto, cuando estaban a dos horas de Yaupi, se dispuso un avance más sigiloso, adoptando todas las medidas de seguridad. Cuando se encontraban a 3 kilómetros aproximadamente del río Yaupi, empezó a caer una llovizna, entremezclándose con los rayos solares.

El autor en su referida obra, reproduce la descripción que hace el cabo León, del lugar de la emboscada y la acción misma: “El camino conducía a un botadero de unos 80 metros de profundidad, al fondo un estero que da al río Yaupi y en la parte más estrecha de la quebrada había un palo que servía de puente. Observó de pronto el cabo León, un poco más arriba del puente, pisadas que se llenaban de agua. Dirigió la mirada hacia Velín que había cruzado el puente… Trepó (el cabo León) unos pasos y vio a dos soldados con boinas azules, busto desnudo, armas y cananas que 'caminaban' en posición de cuclillas, siguiéndoles quizá a Velín.

Entonces dio la señal de alarma disparando sobre uno de los soldados peruanos. De inmediato se desató la balacera. En la confusión, continúa el relato del cabo León, los soldados Ramírez y Córdoba avanzaban disparando; por su parte, el soldado Monge había escalado unos 50 metros y parapetado tras un grueso tronco, combatía con tal arrojo que empezó a causar bajas al enemigo, por lo que los peruanos concentraron fuego sobre él, a tal punto de convertir en astillas el tronco. Tras media hora de combate, cesó el fuego siendo hecho prisioneros los soldados ecuatorianos, excepto el señor Rogerio Rivadeneira que pudo huir con un talón destrozado por ráfaga de metralla.

En la parte inferior había un soldado peruano herido que era auxiliado, más arriba estaba el soldado Monge con una pierna totalmente cortada, los intestinos salidos y la cara desgarrada, como si hubieren traspasado las bala. Los peruanos habían hecho un círculo a Monge, y se estremecieron cuando el héroe insultándolos y recogiendo sus intestinos trató de desarmar a uno de ellos sin alcanzarlo. Cuando los soldados prisioneros habían caminado unos 100 metros, escucharon una ráfaga de ametralladora, que fue el tiro de gracia que mató a Monge”.

El joven héroe carchense contaba apenas con 19 años de edad, no obstante dejó a la posterioridad el ejemplo de cómo debe morir un soldado ecuatoriano.

Años más tarde, el excomandante de la patrulla ecuatoriana, cabo Salvador León Veloz, logró que se construyera un obelisco recordatorio en homenaje al referido héroe. Efectivamente, el Batallón de selva N°. 61 “Santiago” erigió el pedestal de 3.50 metros de altura sobre el que descansa el busto del joven mártir.

¡LOOR AL SOLDADO JOSE LUIS MONGE LOMBANO, ORGULLO DE LA PATRIA!

Vista parcial de la ciudad de Macas durante la década de 1940, a este punto llegaban y se establecían los jefes de zona y autoridades civiles, eclesiasticas y militares. Los hombres y pertrechos hasta las guarniciones militares eran enviados a pie o a caballo, con la ayuda de los guias shuar, expertos conocedores de la selva.

El Batallón "Ecuador" intenta reconquistar los destacamentos de Yaupi y Santiago

Consumado el asalto a Yaupi y Santiago el Tnte. Crnl. Ángel Duarte, Comandante del Batallón, reaccionó inmediatamente; destacó al capitán Ernesto Dávalos, desde Méndez, sobre Yaupi, con todo el escaso contingente de tropa disponible y ordenó a la tropa de Limón (General Plaza) concurrir a órdenes del capitán Darquea a reconquistar dichos puestos militares, solicitando a la vez que el Comandante de la III Zona de Cuenca le envíe de urgencia, tropas de refuerzo para la acción de reconquista, refuerzos que jamás llegaron.

Entonces el referido Comandante organizó con el apoyo de la población a cien mineros, a fin de que, junto con las tropas impidan futuras incursiones peruanas; con este objetivo taponaron las vías de Chupianza, Yurupaza y Cutucu, pasos obligados para detener el avance enemigo.

Estas medidas lograron su cometido, ya que los invasores únicamente se hicieron fuertes en el sector Yaupi-Santiago, puesto que un espía shuar informó a los peruanos del incremento repentino en el número de hombres. Estos se imaginaron que le habían llegado refuerzos y se retiraron.

Recuerdos de Yaupi y Santiago

Una vez retirado del servicio activo de las armas, el sargento Salvador León Veloz, siendo presidente del Ilustre Consejo Cantonal de Limón-Indanza, hizo erigir un obelisco para perpetuar la memoria de los héroes caídos en combate en Yaupi y Santiago contra tropas peruanas.

Dicho obelisco se yergue, cual hito de gloria, sobre un parterre en la avenida de El Ejército. En cuya placa marmórea cubierta por la pátina del tiempo, se entrevé el siguiente texto: “La Ilustre Municipalidad a los caídos gloriosamente en el Yaupi en 1941: Teniente Hugo Ortiz, Cabo Francisco Tipantuña, Cabo José Orellana, Soldado José Monge. General Plaza, Mayo 1965”.

Del mismo modo, una calle céntrica en General Plaza, lleva el nombre del sempiterno héroe de Yaupi-Santiago, teniente Hugo Ortiz. Igualmente, el Benemérito Cuerpo de bomberos de este cantón, institución creada mediante Acuerdo Ministerial N°. 2609 de 21 de octubre de 1964, ostenta con gallardía tal nominación.

En el ámbito educativo, el año 1965, se crea la Escuela Fiscal “Soldado José Monge”, en el centro cantonal. Mientras que ese mismo año, se nomina como cabo “Francisco Tipantuña”, una escuela rural localizada en el sector El Triunfo, (sin embargo, documentos oficiales registran a este héroe nacional con el nombre de Segundo Joaquín).

“Morir por la patria no es una triste suerte. Es inmortalizarse con la mejor muerte”. CORNEILLE.

Carabinero ecuatoriano iza el pabellón nacional durante una ceremonia castrence en Macas, años después de la guerra de 1941, El hombre de la fotografía es el carabinero Calixto Velin quién lucho en la guerra del 41 en el Ejército del Ecuador Integró la pequeña tropa liderada por el Sargento León que realizó un contrataque desde Macas, para expulsar a los soldados peruanos que estaban en los destacamentos de Yaupi y Santiago. 7 ecuatorianos (1 Sargento, 4 Soldados, 1 Carabinero y 1 Civil);luchando el 11 de agosto ;siendo abatido en el combate el ecuatoriano José Monge.

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