miércoles, 9 de mayo de 2018

¿Fue realmente Carlos Arroyo del Rio un traidor a la Patria?

El Presidente ecuatoriano Carlos Arroyo del Rio junto a su homólogo estadounidense Frankiln D. Roosvelt en Washington DC. 1942

Sus enemigos políticos le dijeron de todo cuando ellos habían jugado a favor del Perú durante las negociaciones del Protocolo de Rio de Janeiro, un Congreso que ni consideró reducirse el sueldo en solidaridad con la guerra en la provincia de El Oro, pero a Carlos Arroyo del Rio lo acusaron de traidor.


Arroyo del Rio fue el Presidente y Comandante en Jefe del Ejercito ecuatoriano que tuvo que afrontar la agresión peruana de 1941 y posteriormente aceptar la imposición del nefasto Tratado de Río de Janeiro en 1942.


1940-1944: Un Estado Policial

La Presidencia de Arroyo del Río puertas adentro se la puede catalogar como un Gobierno represor y autoritario, que desde un principio su victoria en las elecciones fue cuestionada y acusada de fraude por parte de José Maria Velasco Ibarra, ferreo opositor y futuro sucesor en el Palacio de Carondelet.

Los intereses de su Gobierno tampoco fueron claros, ni para su círculo político ni para la opinión pública en general, se creía que era el valuarte del liberalismo industrial y bancario costeño, mantenía relaciones comerciales y diplomáticas de muy alto nivel con la Alemania nazi y la Italia fascista (herencia de Velasco Ibarra y los anteriores gobiernos), pero a la vez mantenía "una buena relación" con EE.UU. y su Presidente Franklin D. Roosvelt.

El punto de inflexión de su Gobierno fue cuando empezó a armar al mismo nivel que el del Ejercito a la Policia Nacional, en ese entonces conocidos como Los Carabineros, "relegando a las Fuerzas Armadas a segundo plano", ya que en un descuido, un golpe militar lo hubiese dejado fuera del poder.

Durante las elecciones se registraron los primeros hechos violentos, Los Carabineros tuvieron que someter a los conscriptos del Batallón "Guayas", sublevandose un grupo de oficiales y tropa de la Fuerza Aérea en Guayaquil.

Aparte, "era necesaria" la intimidación a cualquier grupo que osara protestar en contra de su Gobierno, y Los Carabineros se convirtió en su brazo armado anti-disturbios.

Su postura fue clara con "los rebeldes" (Velasquistas) de las Fuerzas Armadas, no confiaba de ciertos oficiales y aparte en su política internacional para los años que duraría su mandato, no habían planes de endeudamiento para iniciar una guerra a gran escala, por ende, no habría gasto militar para afrontar la guerra que se le avecinaba.

Igualmente bajo este pulso de gobierno y sin alterar el presupuesto nacional, Arroyo del Rio obtuvo un prestamo en dólares a través de la Legación de Alemania en Quito y su Secretario Arno Halusa en 1940.

Los pasos de Halusa eran seguidos muy de cerca por parte de los Estados Unidos, por tal razón ese dinero del prestamo fue marcado y posteriormente fue usado por oficiales ecuatorianos intentando comprar armamento.

Estados Unidos puso ahora sí bajo la lupa al Gobierno ecuatoriano y a sus militares, se frustró la compra de armamento y se le entregó una lista de los nazis y sus colaboradores a Arroyo del Rio para tramitar su pronta expulsión.

Arroyo había gobernado apenas 11 meses cuando el cinco de julio de 1941 las tropas peruanas invadieron el territorio ecuatoriano. Perú ni siquiera había declarado la guerra. El Congreso le concedió "facultades omnímodas". Arroyo las ejerció a cabalidad para mantener el orden interno hasta que fue derrocado por la cólera del pueblo el 28 de mayo de 1944.

Foto tomada del libro Ecuador y la Alemania nazi: Los Secretos de una Relación Ocultada


Foto tomada del libro Ecuador y la Alemania nazi: Los Secretos de una Relación Ocultada

El inicio de las acciones militares y la diplomacia como única arma ecuatoriana 

A finales de 1940 ya había un clima de conflicto armado inminente con los peruanos, aparte existía una pugna entre el Ejercito y la Cancillería de cómo se debía manejar la situación en la frontera, los militares insistieron en instalar nuevos puestos militares, sobretodo en la provincia de El Oro, en la Meseta del Caucho, lugar que meses después se volvería el principal teatro de las operaciones militares.

Con el inicio de la guerra, Perú movilizó sus cuatro ramas armadas, (Ejercito, Marina, Aviación, Policia) sumando en total casi 8.000 hombres para esta campaña, las guarniciones ecuatorianas muy poco podían hacer para darle batalla a los tanques, bombardeos, y la artillería enemiga.

En la pasividad de Arroyo del Rio ante la magnitud del evento, esta "lo obligó" a actuar como el manual dictaba, dió la orden para reforzar la linea de defensa, se movilizó a la tropa, los refuerzos llegaron, pero se mantuvo un número considerable de efectivos en Quito "para defender la capital" por si los peruanos intentaban llegar hasta Quito, o por si alguien todavía quisiera "aprovechar" la situación para dar un golpe de estado.

Las alianzas militares o ayudas de "última hora" con los escazos aliados de Ecuador para 1941 (Chile,  y tal vez Colombia) muy poco podían hacer "para salvar el honor" ecuatoriano, Perú había saldado sus diferencias territoriales con todos sus países vecinos, sólo restaba Ecuador, y nadie iba a meter las manos al fuego por intereses ajenos.

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La firma del Tratado de Rio de Janeiro en 1942

¿Arroyo del Rio traídor?, o defensor de los intereses nacionales y mundiales

A lo largo de la historia se ha cuestionado mucho el tibio accionar de Arroyo del Rio ante la agresión peruana de 1941, en sus 11 meses de mandato era casi imposible modernizar a las Fuerzas Armadas y dotarlas de equipamiento necesario para una guerra que su Gobierno no buscaba iniciar, peor patrocinar.

El Mundo tenía puesta la atención en Asia y sobretodo en Europa, que para ese entonces la Alemanía nazi era una imparable locomotora militar que buscaba "dominar al mundo", los países del Eje o los Aliados no iban a fijar su atención en el pequeño país bananero para armarlo "al apuro" mientras se desarrollaba un conflicto de escala global.

Se puede decir que Arroyo del Rio y su canciller Julio Tobar Donoso "tenían" un "as" bajo la manga, el cual era el "status quo" de 1936, y la confianza de que las provincias amazonicas que reclamaba Perú según la Real Cédula de 1802, a la fecha (1941), eran ecuatorianas y mantenían una fuerte influencia gubernamental y militar sobre esos territorios.

Entre las amenazas peruanas una vez iniciado el conflicto era que su ejercito intentara llegar a Guayaquil, y una vez ocupada, no devolverla, esta "amenaza" se volvió realidad en 1942 cuando el Canciller Julio Tobar Donoso fue alertado de que si Ecuador no llegaba a firmar el Protocolo de Rio de Janeiro, Perú iniciaría el asedio a Guayaquil y un desembarco de efectivos militares en Santa Elena. Arroyo del Rio pudo negarse a firmar el tratado o "comprar" tiempo a su favor, pudiendo esto tener consecuencias mucho más graves para los intereses nacionales.

Los discursos patrióticos o arengas al pueblo ecuatoriano en nada hubiesen cambiado la realidad en la frontera y el curso final de la guerra, hubieron muchos voluntarios civiles que se presentaron en los destacamentos militares en busca de acudir a la defensa de la patria, pero hubiese sido un baño de sangre enviar a civiles sin preparación militar a un conflicto que antes que iniciara ya estaba perdido.

Otra de las acusaciones que lo catalogaban como "traidor" era que entre los pertrechos militares a las guarniciones de frontera se enviaban clavos en vez de munición real, algunos historiadores afirman que esto sería falso, ya que algunos civiles desertores necesitaban de una coartada para huír del frente de batalla y una de estas fue "que no tenían balas para enfrentar a los peruanos porque desde Quito llegaban cajones llenos de clavos".

Una vez firmado el Tratado de Rio, Ecuador replanteó sus relaciones con Alemania e Italia, que muy poco hicieron para preparar al país en su conflicto y anhelo de llegar al Amazonas, y pasó a  convertirse en un aliado estratégico de los estadounidenses, prueba de esto fue la instalación de dos bases americanas en territorio nacional, en las Islas Galápagos y en Santa Elena, para defender el Canal de Panamá, por si los japoneses intentaban otro ataque a gran escala como el de Pearl Harbor.

También los EE.UU. ayudó con financiamiento para la reconstrucción de la provincia de El Oro que fue la que más daños sufrió por los bombardeos peruanos a la población civil de Santa Rosa, Pasaje, Huaquillas, Machala, Guabo, Tenguel, entre otras.

Con la llegada de los militares estadounidenses a Ecuador, empezó la modernización de nuestras Fuerzas Armadas, y adquisición de nuevo equipamento para hacerle frente a futuras amenazas bélicas.

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Plan de defensa estadounidense para el Canal de Panamá, por si los japoneses intentaban realizar un nuevo ataque a gran escala contra objetivos americanos.

Reflexión final

Se puede decir que Arroyo del Rio fue heredero de toda las malas decisiones políticas que se manejaron en los años previos a la guerra, de 1936 a 1940 poco o nada se hizo para modernizar a las Fuerzas Armadas y prepararlas para un conflicto de escala mayor, cuatro años fue un tiempo más que necesario para replantear las aspiraciones amazonicas ecuatorianas, si es que en verdad existieron, y crear un plan de contingencia no necesariamente de ataque, pero si de defensa, para evitar la imposición del Tratado de Rio de Janeiro y haber podido negociar algo mejor sin tener provincias ocupadas por tropas extranjeras.

Los militares en su frustración por el avance peruano y el posterior llamado de cese al fuego, intentaron lavar su honor con las legítimas operaciones de Porotillo y Panupali, acciones que fueron realizadas por los mandos militares replegados en El Oro y Azuay, con autorización del Gobierno y la Cancillería, estas acciones de tipo "castigo" pusieron en peligro el cese al fuego y el reinicio de las hostilidades, pero la intervención de los países mediadores evitaron una incursión peruana a la ciudad de Cuenca, pero no evitó un bombardeo peruano sobre los poblados de Tenguel, Balao, Piñas y los destacamentos militares ecuatorianos en ese sector.

Diario El Comercio Julio de 1941, pero la culpa fue de Arroyo del Rio.




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