lunes, 17 de diciembre de 2018

Pero los invasores eran los ecuatorianos...

El ferrocarril ecuatoriano en la decada de 1910, ese día la provincia recibía la visita presidencial del General Eloy Alfaro

Hemos registrado en su gran mayoría todos los atropellos de los militares y policías peruanos a nuestras poblaciones de frontera, saqueos, asesinatos, violaciones al espacio aéreo y "operaciones de rescate" a delincuentes de esta nacionalidad que fueron detenidos en Ecuador.

Este artículo compila desde 1907 las provocaciones e invasiones a la provincia de El Oro y las regiones amazónicas y por esta ocasión vamos a dejar de lado el caso de los espías peruanos detenidos en Quito  y las invasiones al Puerto de Guayaquil de 1828 y 1860, campañas militares que se cobraron vidas y era el fiel ejemplo "de la diplomacia peruana" de ese entonces.

Ya en 1907, trabajadores peruanos de la hacienda "Zarumilla" incursionaron sobre territorio ecuatoriano y se adueñaron de la orilla derecha del río Zarumilla, con el respaldo de las autoridades peruanas.

En 1911, el hacendado peruano Segundo Noblecilla ordenó incendiar la propiedad de nuestro compatriota Valarezo. Cuando intervino decididamente el comandante López, éste y su señora fueron asesinados. Después de cometer los desafueros y crímenes mencionados, las hordas de Noblecilla se apoderaron de las dos orillas del Zarumilla. El justo y enérgico reclamo de las autoridades ecuatorianas hizo que los invasores abandonaran el territorio ilegalmente ocupado.

Reportaje tomado del diario The New York Times del 30 de enero de 1911, donde se informa que tropas peruanas invadieron el poblado de Chacras causando la muerte de tres defensores ecuatorianos e hiriendo a ocho pobladores de frontera, este tipo de noticias donde "Perú invade Ecuador" sería lo más normal verlo a lo largo próximos años en prensa nacional e internacional

En 1935 se incrementan los problemas fronterizos propiciados por hacendados y trabajadores peruanos, respaldados frontalmente por la policía de ese país: incendian casas, chacras y sembríos; sacrifican aves de corral, roban semovientes; comenten atropellos y agresiones en contra de nuestros campesinos.
11/10/1932 

En 1939, el Perú reclama insistentemente por la presencia de tropas ecuatorianas en la isla Noblecilla, denominación que da al sector ecuatoriano de "Alto Matapalo".

Respecto a este sector, es notoria la confusión que mantenían las mismas autoridades peruanas. Así por ejemplo: el Jefe del Estado Mayor General del Perú, mediante oficio N° 146-B exigía del Comandante de la 1era División, esclarezca si el informe elevado a esa Jefatura se trataba sobre la isla Noblecilla o la isla Matapalo porque "a este Estado Mayor General debe enviársele datos claros y precisos, estimaré a usted, se sirva informar si se trata de la isla Matapalo a que se refiere su oficio N° 58 de fecha 28 de de marzo último (1938), o de la isla Noblecilla que se encuentra a 24 Km. al sur de Chacras".

A renglón seguido otra comunicación oficial requería esclarecimiento sobre tan engorroso asunto:

1. "Que aclare si la isla Noblecilla es peruana o ecuatoriana.

2. Si se tiene conocimiento de que la isla en referencia puede estar o no ocupada por la policía ecuatoriana; y

3. Si se conoce las instrucciones del Ministerio de Guerra o de la Cancillería para que las fuerzas peruanas de policía permanezcan en pasividad por razones de conveniencia prudencial".

Es decir, ni siquiera los jefes militares peruanos estaban convencidos de la nacionalidad de dicha isla; sin embargo de ello ya reclamaban su soberanía.

Reportaje tomado de diario El Manabita del 28 de sept. de 1939, donde se informa la muerte del soldado ecuatoriano Jorge Angulo del Batallón Cayambe a manos de soldados peruanos por bañarse en el río Chacras, este tipo de atropellos con el claro objetivo "de tirar a matar" era la práctica común de soldados peruanos

Reportaje del New York Times del 28 de septiembre de 1939

Pero el Ministro de Guerra peruano admite que desde 1929 la isla Noblecilla estaba, en anuencia del Perú, ocupada por tropas ecuatorianas y era improcedente entonces que el país sureño, después de tantos años reclamase la soberanía de la isla.

No obstante, era notorio la decisión del Perú de "recuperar" dicho sector: planificó de inmediato crear nuevos puestos militares en el área para cumplir no sólo misiones de vigilancia de orden policial y aduanero, sino también para detener posibles incursiones; por tanto, el Perú extendió esta vigilancia más al sur de Matapalo, estableciendo otros tres puestos en los siguientes puntos: Espolón al noroeste de la isla Noblecilla, El Corral y Cerro Caucho. Además, un puesto móvil en Delicias, frente al poblado de Chacras, y otro en Santa Gertrudis para enlazar los puestos de Algarrobo y Aguas Verdes.

En 1940, nuevaente las autoridades militares peruanas objetaban sin fundamento la instalación de un puesto de vigilancia ecuatoriano en la quebrada de Casitas. Tuvo que el Director General de la Guardia Civil y Policía del Perú, Crnl. Isaías Morán Márquez, mediante oficio N° 157-O-M dek 1 de julio de 1941 enviado al Jefe de Estado Mayor del Ejército, hacer conocer la noticias de que tropas ecuatorianas han invadido territorio peruano carecía de verdad; pues la "zona de Casitas frente al cerro "El Caucho" no está en jurisdicción peruana que tiene el mismo nombre".

En el último trimestre de 1940, las tropas de las guarniciones peruanas del Oriente penetraron en el valle de Nangaritza, en la provincia de Zamora Chinchipe. Se produjo igualmente una franca violación territorial y del espacio aéreo en las provincias de El Oro y de Loja.

Las primeras acciones hostiles del Perú, se ven reflejadas en la expulsión de ecuatorianos a la fuerza, sumado a las incursiones aéreas y las escarazumas provocadas a lo largo de la frontera sur.

En las primeras horas del 4 de enero de 1941, soldados peruanos abrieron fuego sobre la guarnición de "Corral Viejo", sus componentes, al mando del Tnte. Segundo Vaca, contestaron el intempestivo ataque con decisión y hombría. Como era de esperarse, la cancillería peruana negó rotundamente que sus tropas hubiesen agredido nuestro puesto militar; por el contrario, atribuyó esa reprobable acción a nuestros soldados.

El Crnl. Luis A. Rodríguez aporta con más detalles respecto a este incidente con la transcripción del informe del Capt. peruano Julio Monar Tejada, Jefe del 4to. Sector de Zarumilla: "He insistido en volver a conversar con el mayor Rosero, para presentar excusas respecto a la provocación y ataque a "Corral Viejo" y también respecto a vuelos de aviones peruanos sobre territorio ecuatoriano; se trata de la provocación de cuatro borrachos sinvergüenzas, que se les va a castigar y que han sido ya retirados de la frontera; los vuelos de los aviones han sido realizados por subtenientes aviadores subordinados, que en su afán de exhibicionismo, no cumplen las órdenes que tienen y por eso pasan a territorio ecuatoriano y éstos serán castigados enérgicamente".

Mientras la Cancillería peruana negaba el ataque a nuestro puesto militar de "Corral Viejo", un oficial peruano presentaba disculpas del comportamiento inamistoso y agresivo de su tropa, porque según él, se trataba de "cuatro borrachos y aviadores insubordinados"; pero esos mismos cuatro borrachos y aviadores insoburdinados, hicieron aparecer de cuerpo entero la falta de seriedad de la Cancillería peruana.

El Junker JU-52 "Aconcagua" de la Sedta (Sociedad Ecuatoriana de Transportes Aéreos), que llegaba de Perú para ser transferiado a la aerolinea ecuatoriana, tuvo que ser escoltada por aviones del Cuerpo Aeronaútico del Perú hasta la ciudad de Machala, hostigando a los pilotos de dicha nave comercial, y de paso realizando misiones de espionaje sobre la provincia de El Oro, escudándose "de que hubo pilotos eran unos insubordinados"

La inteligencia peruana de enero de 1941 parecía sacada de película de comedia, por un lado al parecer los pilotos del Cuerpo Aeronaútico del Perú no respondían a ordenes de sus inmediatos superiores, que cruzaban al espacio aéreo del vecino sin tener una noción de sus actos, al igual que en julio de 1941, cuando en la misión de espionaje sobre el litoral de El Oro, se atacó al Aviso "Atahualpa" sin previa declaración de guerra, acto más que necesario para crear un casus belli (motivo de guerra) entre los dos países.

Y de paso recordar, que el parte militar tras esa misión fue falseado para conveniencia de sus autoridades, ya que alertaron de una flota de más de ocho navios, "que supuestamente atentarían contra su país".

Enero de 1941 fue un mes agitado en provocaciones en la frontera sur, el Perú delataba con sus acciones hostiles su comportamiento, y de paso "se excusaba" para actuar como mejor le conviniese

El 9 de abril, soldados de la guarnición Las Palmas dispararon cotra una canoa del Batallón Montecristi que conducía dos enfermeros: el cabo Guachamín y el soldado Narváez, asistidos por el Dr. Luis Célleri. Esta actitud censurable de los soldados peruanos era inadmisible, aún más si el Perú se adhirió, con fecha 10 de marzo de 1933, al Convenio de Ginebra firmado el 29 de junio de 1929, sobre el "Mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de los Ejércitos en campaña", habiéndose aprobado por Ley especial de ese mismo año de 1933 el correspondiente texto legal.

A fines del mismo mes, en el sector de la frontera del Zarumilla se notaba gran movimiento de unidades que llegaban al interior del país.

Los habitantes de aquella población recibieron la disposición de evacuarla hasta el 4 de mayo. Conocedor el coronel Rodríguez de todos estos acontecimientos, mediante oficio N°. 131 manifestaba: "Desde los primeros días del mes en curso (abril) vengo recibiendo continuos y reiterados datos de un, cada vez mayor, movimiento de jefes, oficiales y unidades completas de tropa, así como algunos elementos mecanizados y de aviación que están trasladándose desde el norte y centro del Perú hacia la zona de Tumbes".

Durante el mes de mayo, el Comandante y el Estado Mayor del Agrupamiento del Norte se trasladaron a Tumbes, población desde la cual dieron cumplimiento al Plan de Reconocimiento en el cordón fronterizo de la provincia de El Oro, previa la ejecución del Plan de Campaña, que incluía acciones ofensivas en territorio enemigo, para mantener la iniciativa, ocupar objetivos rentables y evitar la reacción o la contraofensiva de las tropas ecuatorianas.

Lea más: La "Compañía Machala", el puño defensor de 1941

El 9 de junio de 1941, cuando el Comandante del Batallón "Cayambe" visitaba las pequeñas guarniciones del Archipiélago de Jambelí, empleando para su recorrido una rudimentaria lancha, fue atacado por patrullas peruanas después de que estas ejercieron tenaz persecución. El Tcrn. Octavio Ochoa, jefe de Seguridad de Frontera, cuando tuvo conocimiento de este nuevo incidente, pretendió conferenciar con el comandante peruano del área respectiva, sin lograrlo por las reiteradas evasivas del oficial sureño.

El 15 de junio, el Perú dispuso el cierre de la frontera con el Ecuador sin que mediase causa que amerite dicha decisión unilateral.

Las provocaciones e indicios de que se aproximaba la invasión peruana eran realmente evidentes; por tanto, el Gobierno y el Mando Militar ecuatoriano debían acelerar preparativos importantes para enfrentar la configuración bélica. Pero increíblemente hacían la contrario: el presidente Arroyo del Rio a pedido del Ministro de Defensa Nacional, firmaba el 27 de diciembre de 1940 el licenciamiento de los conscriptos del primer frupo del contigente de 1920, contingente que se suponía estaba expedito en la instrucción militar, muy diferente de los ciudadanos que ingresarían en su reemplazo.

Estas eran las unidades que debían licenciar a sus conscriptos; en la I Zona: Batallón de Infantería N°. 6 "Carchi", Batallón de Ingenieros N°. 4 "Esmeraldas"; Grupo de Artillería N°.1 "Atahualpa" y Grupo de Caballería "General Dávalos"; III Zona: Batallón N°.9 "Jaramijó" y Grupo de Artillería N°.2 "Tarqui"; IV Zona: Batallón de Infantería N°. 5 "Guayas" y Batallón de Infantería N°. 8 "Imbabura" (Registro Oficial N°. 123 de 27 de enero de 1941).

Con fecha 7 de enero el Ejecutivo firmaba la creación de la Fracción Independiente que fue destacada a Zamora-Nangaritza, comandada por el Tcrn. Augusto Witt A. con el siguiente orgánico: 1 Tcrn., 1 Mayor, 1 Capitán, 2 Tenientes, 4 Subtenientes, 1 Capitán de Sanidad, 1 Subteniente de Comisariato, 2 Sargentos primeros, 5 Sargentos segundos, 6 cabos primeros, 4 cabos segundos y 100 soldados.

En agosto de 1940, en el Registro Oficial N°. 478, quizás como hecho premonitorio se publicaba la entrega de la condecoración "Abdón Calderón" de tercera clase, al entonces subteniente César E. Chiriboga, perteneciente al Batallón de Infantería N°. 10 "Carchi", "por su empeño y entusiasmo por la solución de los complejos problemas orientales". En efecto, en la lista de comisario que pasa el Batallón "Patria" N°. 15 de la Plaza de Motalvo, a la orilla derecha del río Bobonaza, se encuentra registrado que el subteniente Chiriboga en el mes de junio de 1939, prestaba sus servicios en el puesto militar avanzado de "Río Corrientes".

Continuará...

El Capitán Edmundo Chiriboga después de recibir su condecoración en 1940

  • Anexo fotográfico:

Reportaje tomado del New York Times, 28 de enero de 1911




Reportaje del 29 de enero de 1911 tomado del New York Times, donde se informa que tropas peruanas ejecutaron una misión de rescate a delincuentes de esa nacionalidad detenidos en Chacras, dejando muertos y heridos a su paso, no existía presencia de tropas ecuatorianas debido a la "buena voluntad" del Gobierno ecuatoriano y las negociaciones fronterizas pedida por los garantes, Estados Unidos, Brasil y Argentina.

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